Dos familias consiguen soluciones con BMN-Caja Granada

6 Abr

Dos familias granadinas organizadas en el grupo Stop Desahucios del 15M de Granada acaban de solucionar sus problemas de vivienda ocasionados por sus respectivas hipotecas con el Banco Mare Nostrum (BMN, ex Caja Granada), gracias a la lucha llevada a cabo por el grupo durante 2013 para conseguir soluciones para los afectados y afectadas por ese banco.

En primer lugar, Ángel Gómez y Yolanda Martínez acaban de firmar una carencia de cinco años con BMN por la que podrán seguir residiendo en su vivienda de Alfacar con un coste asequible. Gómez, desempleado de la construcción de 50 años que cobra una pequeña prestación, y Martínez, ama de casa de 42 años, compraron su vivienda en 2005. En ella residen con sus dos hijos y dos hijas, que tienen entre 16 y 21 años de edad.

“Iba todo bien hasta que me quedé parado en 2011”, relata Gómez, quien precisa que a pesar de ello siguieron pagando 600 euros mensuales de hipoteca, incluso cuando dejó de cobrar la prestación por desempleo y comenzó sólo a ingresar la escasa cantidad destinada a algunos parados sin prestación. Intentaron negociar con BMN, pero “daba soluciones imposibles”, recuerda Gómez. Con su participación en la asamblea local de Stop Desahucios han conseguido llegar a este acuerdo. Gómez opina que “hay gente a la que parece que le da vergüenza participar aunque tenga problemas, pero yo no he fallado a ninguna asamblea, también estuve el 22 de marzo en Madrid. En mi cabeza sé que esto no ha acabado”.

El segundo caso corresponde a Rubén López, un vecino de Cijuela de 32 años que lleva seis en el paro, tras ser despedido de la empresa de la construcción en la que llevaba cuatro años trabajando. En 2006 se hipotecó con BMN, pero también en 2011 perdió su empleo, en el que además estuvo cuatro o cinco meses sin recibir su sueldo. Con la ayuda de sus padres, “pagaba a veces”, indica López, “hasta que me fui a vivir de nuevo con ellos”.

En 2013 empezó a participar en la asamblea del Zaidín de Stop Desahucios, y gracias a ello ha conseguido, menos de un año después, la dación en pago de la vivienda con condonación de deuda. “Estoy muy orgulloso y contento”, señala este joven. “Si no hubiera participado le hubieran quitado también la casa a mis padres, los avalistas”, explica, por lo que se muestra dispuesto a seguir colaborando: “Ahora tengo que apoyar yo”.

¡Sí se puede!

Ángel y Yolanda

angelyyolanda

Rubén y sus padres

Ruben Lopez y Avales

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